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martes, 19 de septiembre de 2017

Neurobiología del aprendizaje (y desaprendizaje) temeroso, basado en el miedo


Jornada en Madrid de reuniones internas y con clientes. Mañana estaré en Asturias (Oviedo Emprende, Club Asturiano de Gestión) para hablar de Liderazgo en la incertidumbre (en este mundo híperVUCA, el Liderazgo es más importante que nunca) y el jueves en el Camp Nou, con Silvia Leal, para hablar de las empresas saludables con la tecnología como trampolín del talento, organizado por Sanitas.
Estamos en la Sustainability Week, la Semana de la Sostenibilidad de ManpowerGroup, coincidiendo con la Asamblea General de Naciones Unidas. La supervivencia de nuestras empresas depende de su adaptación al entorno, que cambia a un ritmo acelerado.
‘Make me a leader’, película de Silvia Damiano que podremos ver en 2018 con lo último de la Neurociencia respecto al Liderazgo. He tenido el honor de que Simon, el director, y la propia Silvia me entrevistaran para la película. Esta mañana he hablado con Silvia Damiano, que estaba en Australia analizando el impacto en el cerebro de recibir un masaje. Gracias, Silvia, por incluirme en esta cinta.
Hablando de neurociencia, he estado leyendo el último artículo del coach y atleta Christopher Bergland, ‘Neurobiología del aprendizaje (y desaprendizaje) temeroso’ (Psychology Today, 19 de septiembre de 2017). Se refiere a la investigación en ratas del Instituto RIKEN de Ciencias del Cerebro: el miedo a aprender y a desaprender se localiza en las neuronas del locus coeruleus (LC) que transmiten señales o a la amígdala o al córtex prefrontal. La amígdala es la región del cerebro que “almacena las emociones” y está asociada con respuestas de miedo primario. El córtex prefrontal está localizado en los lóbulos frontales del cerebro y asociado a las funciones ejecutivas y de cognición de alto nivel.
El LC sintetiza noradrenalina y genera respuestas de “lucha, bloqueo o huida”. Hasta ahora, se creía que sólo funcionaba en un sentido. Joshua Johansen y su equipo de investigadores han demostrado que el locus coeruleus se comporta de formas diversas, incluyendo el aprendizaje emocional y cognitivo y la flexibilidad conductual. Sorprendemente, el sistema no es homogéneo.
El aprendizaje basado en el miedo puede llevar a ataques de pánico, pero también a “desaprender” (seguridad, tranquilidad). La terapia PE (de Exposición Prolongada) puede llevar a superar el PTSD (en inglés, siglas del Desorden de Estrés Post-Traumático). ¿Qué hace que el cerebro aprenda o desaprenda ante una situación de miedo? Todavía no lo sabemos.
En la misma línea, el cortisol conduce a la consolidación de rcuerdos basados en el estrés (nos evoca el miedo: ansiedad, PTSD), según un estudio de la Ruhr-Universität Bochum (liderado por el Dr. Oliver T. Wolf) y la oxitocina (la hormona del cariño, la hormona social) puede reconectar recuerdos basados en la exclusión social. Jelena Radunovic (Universidad de Northwestern) y su equipo han demostrado que la segregación de oxitocina no siempre es positiva en términos de conectividad social.
El mundo de las hormonas, que vamos descubriendo paulatinamente, es fascinante.

La canción de hoy es ‘Let’s stay together’ de Tina Turner: www.youtube.com/watch?v=OexA8i9K1e0   

lunes, 18 de septiembre de 2017

El GPS del cerebro: algoritmos paralelos interactivos


Hoy hemos almorzado con una de las mejores directoras de comunicación de nuestro país. Una DirCom particularmente activa en redes sociales (confiesa que le engancha), que he vivido en un su empresa, una de las mayores de España, un proceso de transformación sin precedentes y lo ha sabido contar adecuadamente. Nuestra gratitud hacia ella y a Sandra Sotillo, experta en la Reputación del CEO (cuya tesis doctoral he comentado en este blog) y María José Martín, DG de Right Management, por este almuerzo de pleno Liderazgo Femenino.
En “La contra” de La Vanguardia de este lunes, una interesante entrevista de Lluís Amiguet al científico noruego Edvard Moser, premio Nobel de Medicina por su descubrimiento del GPS del cerebro (www.lavanguardia.com/lacontra/20170918/431379553427/nuestro-cerebro-funciona-con-algoritmos-paralelos-interactivos.html). A sus 55 años, es joven para el Nobel pero no para la investigación.
Moser y May Britt, otra reputada científica de su país que también recibió el Nobel de medicina de 2014 con la que se casó y de la que se ha divorciado, descubrieron las “grid cells”, las células rejilla, que reproducen en nuestro cerebro el espacio y nuestro movimiento en él. Suponen un mecanismo de cálculo dinámico para el auto-posicionamiento basado en información permanentemente actualizada.
¿Por qué cuando vamos a un sitio parece que tardamos más que cuando regresamos del mismo? Porque “la percepción del tiempo está ligada a la memoria, que está en el hipocampo, donde se halla también ese GPS neuronal”.
Lo que el Dr. Moser investiga es “cómo computan nuestros cerebros. Cómo calculan algo nuestras neuronas. Busco esos algoritmos que aplica nuestro cerebro para ver cómo funciona, porque si entiendes uno, a menudo también entiendes otros. Y podremos descifrarlos todos”. Un algoritmo, que compartimos humanos y máquinas, es una operación o conjunto de operaciones, un cálculo, que es lo que hacen las neuronas, como “cuánto tardarás en llegar a casa o si puedes saltar hasta allí”. En palabras de Evard: “De otro modo, pero sí. Si averiguamos qué algoritmos usamos nosotros, también podemos ­hacer que los apliquen ellos”. Lo que pasa es que nuestras neuronas son mucho más lentas que los ordenadores, aunque nuestro cerebro tiene aún mucha ventaja: “nuestro cerebro puede procesar miles de operaciones a la vez, en red; el ordenador, en cambio, va de una en una, aunque mucho más rápido”. “En nuestro cerebro esas operaciones interactúan y se coordinan entre ellas en paralelo”. Probablemente, es cuestión de tiempo fabricar ordenadores así.
De momento, “ un ordenador ya puede componer melodías. Aprende los elementos de una buena composición, los mezcla al azar, y el resultado creativo puede sorprendernos”.
Sobre el Alzheimer, que desgraciadamente sigue sin curación, “Nos estamos dando cuenta de que la línea que seguíamos no era la buena, y eso también forma parte de mi investigación, porque los alzheimer pierden primero la orientación, así que nos deberíamos preguntar: ¿por qué esas células rejilla del GPS cerebral son tan vulnerables y por qué son las primeras que ataca el alzheimer?”
(en Noruega financiar generosos programas de investigación de diez años de duración.
En cambio, los ministros de Ciencia a veces sólo duran semanas.
Descubrir ese GPS cerebral le llevó a Edvar Moser y su equipo siete años (en Noruega los programas de financiación tienen 10 años de duración). Los primeros dos o tres fueron para construir el laboratorio, y luego llegaron los primeros resultados, que nos llevaron a otros no previstos. Fue una investigación al principio errática. Y después dio un gran salto.

En Retina (contraportada de Cinco Días), también hoy, Victoria Nadal escribía sobre la investigación de Vanessa K. Bohns y su equipo (Journal of Experimental Social Psychology): ‘Pregunta en persona. Con el email eres menos persuasivo de lo que crees’. Pedir algo cara a cara a 6 persona tiene el mismo impacto que un correo electrónico enviado a 200. La efectividad entre uno y otro es de 34 veces, porque el lenguaje no verbal es muy poderoso (e influye, vía neuronas espejo, en la empatía de la otra persona).
El correo electrónico genera sobrecarga cognitiva, falta de claridad en las solicitudes y mala estrategia de gestión. Así que ya sabes: no abuses de los emails porque su influencia es mucho menor.

La canción de hoy, escuchada en el cuarto episodio de la primera temporada de Sense 8 (What’s going on?), es ‘What’s up?’ de 4NonBlondes /www.youtube.com/watch?v=6NXnxTNIWkc Combinable con la sonata 58 en C Major Hob XVI:48:1 Andante con espressione, de Haydn www.youtube.com/watch?v=ZUKODBfqrOk

domingo, 17 de septiembre de 2017

La pose del poder y el talento de Kim Jong-un


Domingo soleado en Madrid, de paseos, lecturas y algo de series (un par de capítulos de Sense8).
De la prensa de hoy, además de los habituales (Rosa Montero, José Antonio Marina y John Carlin), quisiera destacar dos: ‘La pose del poder’ de Daniel Ollero y ‘La bomba de Kim Jong-un’ de Mario Vargas Llosa.
En Papel (la revista dominical de El Mundo), Daniel Ollero se refería a la pose con la que vemos al presidente Trump en el despacho oval. De pie, con los puños sobre la mesa, con mirada desafiante. La misma postura de Kevin Spacey interpretando a Frank Underwood en ‘House of Cards’ o Glenn Close en ‘Damages’. Al parecer, esta pose eleva la testosterona. La han empleado en el pasado Lyndon B. Johnson (tras el asesinado de Kennedy) o Silvio Berlusconi.
La “power pose” me ha recordado, cómo no, las posturas de alto poder y de bajo poder de Amy Cuddy (‘El poder de la presencia’). Las hormonas determinan nuestra comunicación no verbal… y al revés: nuestra postura modifica los niveles de hormonas como el cortisol, la testosterona y la oxitocina. ‘Fake it till you make it’: Simúlalo hasta que sea verdad.
En El País, Mario Vargas Llosa se preguntaba: “¿Cómo es posible que un ser inculto, de inteligencia primaria, que parece una caricatura de sí mismo, llegue a tener la capacidad de extinguir la civilización?” El premio Nobel hispano-peruano no se refería a Donald Trump, sino al dictador de Corea del Norte.   
“Hijo y nieto de tiranos, tirano él mismo y especialista en el asesinato de familiares, nadie se preocupó demasiado cuando el joven gordinflón y algo payaso Kim Jong-un (tiene ahora 33 años y pesa 130 kilos) tomó el poder en Corea del Norte. Sin embargo, en la actualidad, el mundo reconoce que quien parecía nada más que un pequeño sátrapa mozalbete y malcriado ha materializado el sueño de su abuelo, Kim Il-sung, fundador de la dinastía y de Corea del Norte, pues tiene en sus manos la llave de una catástrofe nuclear de dimensiones apocalípticas que podría retroceder el planeta a la edad de las cavernas o, pura y simplemente, desaparecer en él toda forma de vida. Sin dejar de temblar, hay que quitarse el sombrero: ¡vaya macabra proeza!”
En octubre de 2006, cuando Corea del Norte llevó a cabo su primera prueba nuclear, los científicos occidentales ningunearon aquel experimento ridiculizándolo. En todo caso, si las cosas se ponían serias, China y Rusia, lo pondrían en vereda. Pero ha pasado más de una década y aunque el presidente Trump haya amenazado a Corea del Norte con el apocalipsis, “una furia y un fuego jamás vistos en el mundo”. Hoy un acción ya no sería “limitada” sino de gran envergadura —lo que significa miles de muertos— y la respuesta de Kim Jong-un podría causar otra matanza gigantesca en los propios Estados Unidos, o en Corea del Sur y Japón, y quién sabe si desatar una guerra generalizada en la que todo el siniestro polvorín nuclear en que está convertido el mundo entraría en actividad. Perecerían así millones de personas”.
“La condición de dios viviente a que ha sido elevado por la adulación y el sometimiento de sus veinticinco millones de vasallos hace vivir una enajenación narcisista demencial que lo induce a creer aquello de lo que alardea: que la minúscula Corea del Norte, dueña ahora de una bomba varias veces más poderosa que las que se abatieron sobre Hiroshima y Nagasaki, puede, si lo quiere, herir de muerte a Estados Unidos”. La repuesta han sido las sanciones aprobadas por las Naciones Unidas. “En todo caso, convendría reconocer la verdad: esas sanciones, por duras que sean, no servirán absolutamente para nada”. No han funcionado ni con Cuba, ni con Irán: sirven para que “responsabilice a Washington y al resto de países occidentales de la penuria económica que sus políticas estatistas y colectivistas han acarreado a su nación”. La paradoja es que las sanciones sólo son eficaces contra sistemas abiertos, donde hay una opinión pública que reacciona y presiona a su Gobierno para que negocie y haga concesiones.
“Para una mayoría de seres humanos, el mundo es hoy menos cruel y más vivible. Y, sin embargo, jamás ha estado la humanidad tan amenazada de extinción como en esta era de prodigiosos descubrimientos tecnológicos y donde la democracia —el régimen menos inhumano de todos los que se conocen— ha dejado atrás y poco menos que desaparecido a los mayores enemigos que la amenazaban: el fascismo y el comunismo”. Don Mario no tiene respuestas para arreglar la situación. Por eso la formula “con un sabor de ceniza en la boca”.
Así es el mundo híper-VUCA. Una tiranía excéntrica amenaza el planeta y quien debería dar respuesta (más allá de China y Rusia) es un presidente extemporáneo que perdió las elecciones por más de 3 millones de votos y que puede disparar el botón nuclear.

Mi gratitud a mi hija Zoe, que ha compartido conmigo esta mañana una estupenda redacción sobre la utilidad de la literatura y sus libros favortitos: ‘Rebelión en la granja’, ‘1984’ y ‘Cien años de sociedad’. “Recordar es fácil para quien tiene memoria, olvidar es difícil para quien tiene corazón” (Gabriel García Márquez). “En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario” (George Orwell).

sábado, 16 de septiembre de 2017

Tu voz puede transformar tu vida


Hoy es el cumpleaños de mi padre, Juan José Cubeiro. También de Emilia Pardo Bazán (nació hace 166 años), la escritora y pionera del feminismo. De Enrique V de Inglaterra (“Todo está preparado cuando nuestro espíritu lo está”). Del Dr. canadiense Laurence Peter (“todo el mundo promociona hasta su nivel de incompetencia”). De la gran Laurell Bacall, B. B. King, Peter Falk (Colombo), Camilo Sesto, Loyola de Palacio, Marc Anthony, Rossy de Palma, Mickey Rourke, David Copperfield y Amy Poehler. Jornada soleada en Madrid, donde apetecía leer al aire libre y dar un paseo.
He estado leyendo ‘El maestro de la voz’, de Jesús Yáñez. Nacido en un pueblo de Zamora (Granucillo de Vidriales), es un experto en la voz desde el punto de vista terapéutico y de transformación. Ha trabajado con Rocío Jurado, Alejandro Sanz, Mónica Naranjo, Chayanne, Rosa López, Malú… Es el fundador del método InnerVoicing.
Lo que nos propone Jesús Yáñez en este libro es trabajar simultáneamente la respiración, la voz y la energía. Juntos, nos aportan un estilo de vida más saludable: bienestar físico, calma mental, desarrollo interior.
Respecto a la respiración, nos recomienda “disfrutar de las respiraciones que nos quedan por vivir”. Respirar por la nariz y/o por la boca conscientemente (“la respiración y el funcionamiento del corazón caminan de la mano”), de forma costo-diafragmática o completa, a través de la inspiración palatina (colocando el paladar).
La vibración de la voz, desde el “principio de resonancia”: dos cuerpos que vibran con la misma frecuencia. Somos “un cuenco que vibra dentro de una campana”. Jesús nos enseña la importancia de las consonantes “M”, “N”, “L” y “S”, además de las cinco consonantes, y nos propone una treintena de ejercicios de vibración. “Donde pones la atención, pones la vibración”.
Una nueva de meditar más eficaz, desde la relajación muscular, apagando la mente desde la corriente de respiración, de la voz y de la energía corporal. “La mente observando a la mente, un regalo en el silencio”.
El autor nos anima a conectar con nuestro cuerpo, porque “nuestro corazón es una central eléctrica inteligente”.
Los enemigos de la voz son, por supuesto, el tabaco, el alcohol y los excesos vocales (el móvil, demasiadas horas hablando, la sobrecarga emocional, el miedo y el estrés). Los aliados son el descenso laríngeo y la generación de resonancias.
Jesús Yanes dedica un capítulo para ayudarnos a mejorar la forma de cantar, desde las nociones fundamentales del sonido, los órganos de la fonación, el entrenamiento respiratorio, la vocalización, los defectos de timbre, la “vibración consonántica”, la proyección de la voz (mejora del timbre o color de la voz). Y finalmente, cómo superar el miedo escénico: ordenar, escribir y verbalizar.
Mejorar nuestra forma de hablar: “¿Hablas como piensas o piensas como hablas?”. La expresión, el contenido, el vocabulario. El ritmo (velocidad, pausas, silencios), la entonación (intensidad), la amplificación. Es el poder de la voz, el poder de la palabra.
Un libro útil, valioso, de un gran coach de voz. Gracias, Jesús, por este generoso texto.

Y por supuesto, gracias a papá. Además de darme la vida, me ha enseñado mucho y sigue siendo un gran ejemplo vital.

He empezado a ver la serie (de Netflix) ‘Sense 8’, de las Hermanas Wachowsky, Lana/Larry y Lilly/Andy, transgénero (creadores de Matrix, V de Vendetta, El atlas de las nubes). La trama va de ocho desconocidos en distintas partes del mundo (Londres, San Francisco, Berlín, Chicago, Mumbai, Ciudad de México, Seúl, Nairobi) que conectan entre sí mental y emocionalmente a través de la “resonancia límbica”. La serie introduce temas como la política, la identidad, el racismo, la religión, la sociedad, la sexualidad. Un policía de Chicago, una DJ islandesa, un conductor de autobús keniata, una empresaria coreana, un actor hispano, una química hindú que se casa con quien no ama, un ladrón de cajas fuertes berlinés, una bloguera y hacker. Actores y actrices nacid@s el 8 de agosto, entre 1980 y 1990 (milenials), “sensates” que conectan en un mundo globalizado. Mi gratitud a Judith y a Rafa por la recomendación.

La canción de hoy es un poco loca, ‘Daddy’ de PSY (el de Gangnam Style): www.youtube.com/watch?v=FrG4TEcSuRg       

viernes, 15 de septiembre de 2017

Business is Fun y el Poder de las Conversaciones


Esta mañana hemos salido de Valencia a Castellón a las 8 de la mañana. Sendas reuniones con el DG y el Presidente de una de las principales empresas industriales de la Comunidad Valenciana, para iniciar un proyecto estratégico con la misma. Y vuelta a la ciudad del Turia para almorzar en L’Alfàbega (la albahaca), Cuina amb bon gust, restaurante de la zona de Cánovas (calle Conde de Altea, 30) especializado en arroces, antes de tomar el AVE de vuelta a Madrid. Mi gratitud a Agustín, a Mariló y al chef Pablo Álvarez Ossorio.
El Presidente de la empresa cliente ha insistido en que ‘Business is Fun’, que la empresa está para divertirse. Su filosofía empresarial y vital está centrada en el “Customer Happiness” (La Felicidad del cliente), de la que parten la Felicidad de los empleados y la Felicidad de los stakeholders (la comunidad de interacciones, como dice María José Martín). Le he recordado que esto significa pasar “de Jefes a GeFes” (Generadores de Felicidad), en palabras de María Graciani. La Empresa como ecosistema de Felicidad, como plataforma de Talento para que las personas (integrantes, clientes, organizadores) sean felices, vivan “experiencias globales de placer y significado”.
Ayer le preguntaron en plenaria (350 personas) a Manu Solís, DG de Manpower, si habría algún día en que todo el trabajo temporal esté digitalizado (gracias, Jaime, por una sesión esplendida). Manu respondió de que está convencido de que no. Los seres humanos realizan algunas funciones exclusivas (el trato con el candidato y con la empresa cliente, con lo que esto supone) que las máquinas no podrán hacer.
Comparto plenamente su punto de vista. La digitalización permite hacer las cosas más eficientemente, con mejor servicio al cliente. Pero de momento las máquinas no pasan el “test de Turing” (por Alan Turing, el padre de la informática): no son capaces de conversar.
Joana Oliveira, en un artículo de Ciencia y Tecnología, nos recordaba hoy que todo empezó hace 20 años (los mismos que la guerra por el Talento) con Google. La gente preguntaba cosas y una especie de robot invisible al otro lado de la pantalla respondía. Luego aparecieron sistemas más sofisticados como Siri o Alexa. “El problema es que el lenguaje de los ordenadores es literal mientras que el lenguaje humano es complejo y ambiguo” (¿un lenguaje VUCA?). “Y todavía no hay un puente entre los dos”.
“Las máquinas están preparadas para acceder a la profundidad y amplitud de toda la información en el mundo, si sólo pudieran entender lo que les estamos pidiendo” (Jonathan Berant, catedrático de Inteligencia Artificial de la Universidad de Tel Aviv). Queda mucho por hacer, señala este experto, en el diálogo no orientado a tareas. La dificultad para un lenguaje entre expertos y robots es que no queda claro el propósito de la conversación. “Las personas hablan entre sí para cumplir una función social y las entidades no humanas que se han creado hasta ahora no tienen la capacidad de cumplir esa función” (Armand Ruiz, responsable de aprendizaje automático en IBM). La clave es que mientras los seres humanos utilizamos símbolos que conforman un lenguaje, mientras que esos símbolos no son precisamente la forma más eficiente de comunicación para las máquinas. “No son una amenaza porque no tienen la capacidad de desarrollar un lenguaje espontáneo” (Armand Ruiz).
Propósito, símbolos, consciencia. Ya en casa he estado viendo el primer episodio de la segunda temporada de ‘Cuando ya no esté’ (Iñaki Gabilondo): Ciencia con con(s)ciencia. Un diálogo con tres grendes científicas: Mara Nielsen (Plasticidad cerebral), María Blasco (Cáncer) y Clara Menéndez (Malaria). El proyecto “Brain Poliphony” conecta las señales cerebrales con sonidos para identificar patrones encefalográficos. La Dra. Blasco nos propone “morir jóvenes a los 140 años”: telómeros más largos durante más tiempo. “El cáncer es una enfermedad inherente, asociada a la acumulación de daño en nuestras células”. Todavía hay más de 90 países endémicos por la malaria.
Te recomiendo el espléndido libro ‘En defensa de la conversación’ de Sherry Turkle, psicóloga clínica y socióloga del MIT (publicado en febrero de 2017). Es una voz de alarma sobre el déficit de empatía en nuestra era (en el Talentismo, la generosidad es la competencia determinante). ‘En defensa de la conversación’ es un estudio sobre las consecuencias, inquietantes, de la cultura digital en distintos aspectos de nuestra vida: la educación, el entorno profesional, las relaciones sentimentales o la política. Vivimos en un universo tecnológico en constante conexión y, sin embargo, ¿hemos sacrificado la conversación y la empatía? Este texto supone una valiosa reflexión sobre la profundidad de las conversaciones que mantenemos con nuestros seres queridos y con nuestr@s compañer@s, sobre la distracción que suponen los móviles y los ordenadores y sobre la sustitución de las charlas por los mensajes o los correos electrónicos en una era en la que necesitamos más que nunca la conversación.
«La conversación cara a cara es el acto más humano, y más humanizador, que podemos realizar. Cuando estamos plenamente presentes ante otro, aprendemos a escuchar. Es así como desarrollamos la capacidad de sentir empatía. Este es el modo de experimentar el gozo de ser escuchados, de ser comprendidos. Además, la conversación impulsa la introspección, esa conversación con nosotros mismos que constituye la piedra angular de nuestro desarrollo temprano y que continúa durante toda nuestra vida..» (Sherry Tucker).

¿Estamos “Alone Together”? Te sugiero el TED de Sherry Tucker: www.ted.com/talks/sherry_turkle_alone_together?language=es

Cuanta más tecnología tengamos a nuestra disposición, más valoraremos los beneficios de una buena conversación, con nuestra familia y amig@s, con nuestra pareja, con nuestr@ coach y, sí, con un buen jefe/GeFe. ¿Se puede ser verdaderamente feliz sin buenas conversaciones?

La canción de hoy es de Charlie Puth con Serena Gómez: ‘We don’t talk anymore’ (www.youtube.com/watch?v=3AtDnEC4zak) “like we used to do”.